Un grupo de niños/adolescentes, en ausencia de sus padres, se queda solo en la casa de country donde viven. El mundo es de ellos. Solo algunos adultos que pasan por al lado y observan.
Observan como nosotros, como los espectadores. A cierta distancia, y sin intervenir. El guión, y la puesta de cámara, deja a los protagonistas hacer; ir y venir a su antojo. Entrar y salir. Llegar, quedarse o huir. Y el resto sigue allí, expectante. Todos espectadores; el mundo que los rodea y nosotros -en nuestra butaca-. Es un trabajo de contemplación maravilloso; donde la acción transcurre inalterable y sin pausa, justificada por cada uno de sus personajes. Personajes que vamos viendo; que se nos van mostrando de a poco y que nunca conoceremos realmente. Celina Murga elige esta vez no retratar a sus personajes, sino simplemente acompañarlos, mostrarlos y nada más.
El relato de Una semana solos se construye solo y hasta el final, hasta el último plano. Y podría seguir. Pero no. Se detiene. Aunque la búsqueda continúa. Esa búsqueda que es la misma de estos chicos cuando entran a casas ajenas a buscar vaya uno (y ellos) a saber qué.
Próximas funciones
Jueves 17, 17hs, HOY12
Viernes 18, 18hs, ASF1
Por Germán Fray
Editorial de Cinevivo
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