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10-12-2008
El nacimiento del amor: no todos los caminos conducen a roma
obras sempiternas, por Ariel Luque

Foto Nota


Sempiterno: Proviene de la raíz latina semper (eterno) en la segunda declinación flexiva, y caso dominativo: sempiternus, a, um. (Fuente: Etimologías de chile)

 

En este segundo análisis correspondiente a la sección “Obras sempiternas” nos centraremos en una bellísima obra llamada El nacimiento del amor (La naissance de l'amour - 1993) una de las tantas joyas del maestro francés Philippe Garrel (El viento de la noche, Los amantes regulares, Inocencia salvaje, La frontera del alba, etc). Los temas que siempre trata Garrel circulan por los caminos más abismales del ser humano, aquellos caminos dolorosos y que ingresan al lado más oscuro y melancólico del amor y de la vida (la pérdida, el suicidio, el desamor, las drogas, las obsesiones, la nostalgia, el abandono, el vacío, etc). En este caso este gran director nos adentra a ese profundo sufrimiento del amor como lo es el abandono, el desamor y, sobre todo, el vacío y la soledad. Estos personajes sufren por amor pero también el mundo sufre por la guerra. Este padecimiento de los personajes es acompañado por el dolor de la guerra de Irak y los estragos que causo la misma, tanto en las personas, como en la sociedad y en el mundo. Los fantasmas, la nostalgia y la melancolía de un tiempo añorado en dónde el amor era lo primordial para subsistir, se siente notablemente en la soledad de la ciudad y explícitamente en las conversaciones de los personajes que en algunos momentos se centran en criticar el canibalismo que causa el capitalismo y en elogiar algunas frases de Lenin. Pasados traumáticos que no permiten poder disfrutar del presente y un presente escalofriante que apaga toda llama de amor que pueda llegar a existir. Claro lo deja Garrel en esas imágenes documentales, de ciudades destruidas, paisajes desérticos, esqueletos de tanques y coches, muertes...imágenes escalofriantes y horrorosas de lo que dejo y destruyo la guerra.

 

La historia de centra en dos amigos, Paul (Lou Castel) y Marcus (el memorable Jean-Pierre Léaud), se cuestionan el origen del amor al hilo de sus experiencias emocionales. Paul, que es actor, desearía permanecer junto a Ulrika (Johanna ter Steege), su amante, pero ella no le puede corresponder plenamente por el recuerdo traumático de un amor pasado. Así, Paul vuelve junto a su mujer, Fanchon (Marie-Paule Laval), a punto de tener su segundo hijo. Paul ama a sus hijos pero no sabe comportarse como padre ni como marido. La convivencia familiar es insoportable y Paul siente la necesidad de huir. Por su parte, Marcus es un diletante que ejerce de escritor ocasional. Ama a su compañera, Hélène (Dominique Reymond), pero ésta le abandona y queda solo y atrapado por los celos. Marcus quiere recuperar a Hélène. Paul no quiere perder a sus hijos. Ambos entrarán en una deriva física y emocional que les llevará de vuelta a los misterios del amor. Y todo ello en el contexto de las calles de París, atravesadas por los fantasmas melancólicos del pasado, y con la primera guerra de Irak como fondo. Garrel narra, a partir elipsis constantes y de pequeños jirones, la vida cotidiana de dos hombres maduros, y reflexiona sobre el enamoramiento, el desamor, la soledad y las contradicciones de la vida. De personajes crepusculares y a la deriva, hombres dejados y confusos, "El nacimiento del amor", filme inspirado en la vida del propio director, presenta a seres que necesitan la redención y la liberación a través del enamoramiento.

 

La tristeza resulta el sentimiento más latente en este film, sus personajes la sufren ensimismados en sus propios miedos y dudas. Estos dos señores buscan por las calles de París una esperanza, una pequeña luz de esperanza para abatir sus dolores. Paul es quién mas sufre, no ama a su mujer pero la quiere por darle la familia que tiene, a la que si ama es a Ulrika, pero ella carga con un fuerte trauma de una relación amorosa en su pasado. Ulrika encuentra en Paul un hombre que la entiende, que la acompaña y sobre todo que la ama y le da su calor. Paul la toma de la mano, con ganas de no dejarla ir de su lado, pero ella siempre termina volviendo al dolor de un amor proveniente de un pasado aún no cerrado. Eso hace que Paul vuelva con su esposa, pero solamente para seguir estando con su familia, donde según él, reside el mejor amor. Por las noches Paul sale a caminar dispuesto a encontrarse con alguien que lo salve y que lo saque de esa vida vacía que lleva. Marcus en cambio es abandonado por la mujer que ama y se empeña, primero en saber porque - ella lo acusa de ser una persona egocéntrica - y luego en tratar de volver con ella. La va a buscar, la sigue, pero sin nada que poder hacer, ella decide irse a Roma. Ambos quedan solos, Marcus sin Hélène, la mujer que ama, y Paul con su familia que quiere, pero sin el amor de la mujer que realmente ama.

 

En sus caminatas y huidas por París, Paul se encuentra con una mujer que esta sufriendo por lo mismo que el, pero ella en cambio decidió partir y pensar en ella por primera vez, cosa que Paul siempre lo hizo pero nunca eligió bien el camino. En una de sus estadías en cafés parisinos se encuentra con una dulce joven elogiando su trabajo. El la invita a comer y luego la lleva a caminar por las calles de París, por primera vez está acompañado en sus caminatas nocturnas. El profundo sufrir de su amigo por el abandono, hace que tenga que acompañarlo a Roma a buscar a la mujer que ama. Ambos se encaminan en un viaje hacia la ciudad tan conocida por ese dicho: "Todo los caminos conducen a Roma". Allí Marcus encuentra la felicidad volviendo con Hélène pero Paul sigue atado a París. Estos personajes no dejan de sufrir ni por un instante. Garrel se centra en mostrar este sufrimiento tratando de meterse con su cámara en cada gesto, en cada palabra y en cada silencio. El blanco y negro, recurso muy recurrente en sus filmes - solamente tiene dos hechos en color - potencia esa nostalgia y melancolía de la ciudad de París y de los personajes tras padecer, ambas partes, la carencia de amor.

 

En "El nacimiento del amor", y como en todo su cine, los primeros planos de rostros, manos y caricias; la tenue y melancólica presencia del piano en la banda sonora; los paseos por París; las frases a medio acabar, especialmente en momentos íntimos; el amor y el recuerdo; los tediosos silencios; la renuncia a la utopía revolucionaria y la relación entre el cine y su vida, son condimentos de su propio sello de autor que nunca pueden faltar. "El nacimiento del amor" trata sobre los amores y los sentimientos de dos hombres maduros, sus soledades, sus frustraciones e inseguridades, su deambular por un mundo que ya no es suyo. Su cine es un fiel retrato de sus vivencias, de sus amores, desamores, de sus sufrimientos y pérdidas. En este film Philippe Garrel vuelve a embelesarme como lo hizo con "El viento de la noche", "Los amantes regulares" y con "Inocencia Salvaje", gracias a su cine reflexivo, de silencios y climas densos, de desbordante melancolía y poesía, pero sobre todo por su mirada y perspectiva sobre el amor. En su cine el amor es algo existencial para vivir, mejor dicho para sobrevivir, a los grandes dolores de la vida, pero eso sí, si lo perdemos caeremos desde lo más alto hacia las profundidades más abismales del dolor.

 

Por Ariel Luque

Para Cinevivo

 

 

OTRAS OBRAS SEMPITERNAS ANALIZADAS:

 

Nazareno Cruz y el Lobo: Una fantástica leyenda en manos del maestro Leonardo Favio (Ver nota)

 

 

LINKS RELACIONADOS 

 

Philippe Garrel >> IMDB

El nacimiento del amor >> IMDB

Nazareno Cruz y el Lobo >> Editorial Cinevivo

Ariel Luque >> El cine…una realidad poética

 

 

 

 
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