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06-01-2009
“El azar” una de las primerizas obra maestra de Kieslowski
obras sempiternas, por Ariel Luque

Foto Nota


Sempiterno: Proviene de la raíz latina semper (eterno) en la segunda declinación flexiva, y caso dominativo: sempiternus, a, um. (Fuente: Etimologías de chile)

 

En esta sexta presentación tomaré otra de las grandes obras del maestro polaco Krzysztof Kieslowski. En el El azar (o "Blind chance" - 1982) Krzysztof Kieslowski nos vuelve a ingresar a un juego de universos paralelos dependiendo del azar y los distintos destinos que este produce en la vida de su protagonista. Kieslowski se centra mucho más en la visión metafísica y humana de la vida, pero no se olvida del todo de la temática política con la que comenzó a filmar. De hecho, este film se finalizó allá por 1982 - siendo este su tercer film - pero no pudo ver la luz hasta 1987 debido a que la legislatura polaca prohibió su publicación. Esta magistral metáfora engendra tres giros en la vida de su protagonista, dependiendo de sus acciones, del tiempo y de las consecuencias. Kieslowski plantea este ambicioso objetivo con una doble finalidad: por un lado para descubrir cuál es el principio de las decisiones que alteran nuestras vidas y, por el otro, para averiguar si existe algo inaprensible que mantiene inmutable el destino al que nos llevan esas elecciones. ¿Su objetivo? Cuestionar algo tan importante y recurrente en sus filmes...¿quién tiene el poder sobre nuestro destino? ¿El azar? ¿Un destino marcado? ¿Un juez? Pero lo que si deja muy claro es que uno no tiene libertad de elección sobre su vida, siempre hay algo (sea físico o metafísico) que tiene poder y controla nuestro destino. En "El azar" a Kieslowski le interesan los mundos paralelos con el fin de reflejar la inexistencia de la libertad personal. Un film sobre las casualidades y el destino.

 

Witek, un joven que acaba de perder a su padre, siente que su vida ha dado un giro de 180º. Indeciso sobre su futuro, decide coger un tren y marcharse a rehacer su vida dejando atrás su carrera de medicina. A partir de aquí, se nos mostrarán tres situaciones diferentes en función de si el joven toma o pierde el tren. El destino también juega con sus propias cartas. En su primera ocasión el logra tomar el tren y encontrarse con un viejo miembro del partido, en este giro se nos narra sus vivencias alrededor de un Partido Comunista, las mentiras y las encrucijadas que este le causa en su vida, tomando éste un completo poder y manejo sobre él. Ya habiendo ingresado y siendo miembro del Partido Comunista, el protagonista se cruza casualmente (o por un destino) con quién fue su primer amor. Comienzan a revivir ese amor nunca olvidado, pero ella resulta ser miembro de un grupo de jóvenes que se encargan de conseguir e imprimir libros ilegales. Witek en un encuentro con el director del partido decide pasarle los datos de donde están estas personas pero este le pide que no le haga nada a su amada. Pero el partido no le hace caso a sus plegarias y se la llevan frente a sus ojos y sin poder hacer nada. Witek se dirige a la dirección del partido y golpea desesperadamente al director. Luego de un tiempo dejan salir a su amada pero ella enojada con él, por ser quién dio noticia de dónde estaba el lugar en dónde ella trabajaba, decide dejarlo. Witek decide querer salir del país hacia París, pero al llegar al aeropuerto de entera de que no puede. La segunda vez, Witek es arrestado a causa de que no llega a tomar el tren y se pelea con un guardia de la estación. Gracias a su arranque violento se ve obligado a prestar servicio a la Comunidad. En este segundo giro Witek conoce a un joven, quién es el hijo del decano de la facultad de medicina dónde el estudiaba. Este personaje lo llevará a trabajar en la impresión de libros y diarios ilegales. Witek en una de sus reuniones con estos nuevos compañeros, se vuelve a cruzar casualmente (o por un destino) con su amigo de la infancia y la hermana mayor de este. Witek se enamora de ella, viviendo con ella una apasionante relación y también decide bautizarse y recuperar su fe en dios. Pero esto causa que el deje a un costado su trabajo. Cuándo a sus compañeros lo descubre el Partido Comunista y el no estaba - porque estaba con su nuevo amor - lo acusan de espía y lo echan. Witek decide salir del país hacia París, pero debido a que el estuvo preso y haciendo trabajo comunitarios por el incidente en la estación, no lo dejan salir del país. Y... en la tercera ocasión vuelve a perder el tren pero en la estación, detrás suyo, lo esta esperando su novia. En este tercer y último giro deja de lado toda temática política y religiosa, para pasar a vivir una vida relajada, junto a su amada. Se casa, tiene hijos, se recibe y ejerce medicina.

 

Bajo esa sencilla premisa, Kieslowski hace de la vida de Witek un verdadero círculo vicioso, donde las casualidades, la fe y el amor hacen de primerísima persona. La temática política siempre permanece de fondo, pero la corona siempre la llevará el punto de vista humanista del director polaco. Kieslowski pone frente a nuestros ojos tres de los tantos giros que puede causar nuestras elecciones a la hora de enfrentarnos a importantes cambios en nuestras vidas. En cada giro Witek conoce algo nuevo y vive algo distinto. Además de nuevas ideologías y formas de vivir, en cada una de las tres situaciones Witek conocerá algo nuevo por lo que luchar, algo que amar. Kieslowski hilvana de una manera única - como también lo hizo en la trilogía del color - que cada personaje de la historia anterior aparezca en la historia posterior con otro peso para el protagonista y con otro fin. Hay pequeños detalles que ya son un sello personal en el cine de este maestro, que es el jugar con lo simbólico enlazando diversas escenas. Según Kieslowski la vida es un tablero de ajedrez, pero no somos nosotros quienes estamos jugando, sino solamente somos las piezas...en este film quién juega con estas piezas no es nada más y menos que Kieslowski, el maestro de este tipo de juegos. Cada movimiento en la vida de Witek es un nuevo cambio, cada decisión es una nueva vida y cada fin es un nuevo comienzo, pero todo esto lo termina llevando a un mismo lugar y a un mismo momento. La pregunta crucial de este film es nada más y nada menos ¿Que hubiera pasado si...? esta pregunta es el motor de la historia, dividiéndola en distintas tangentes. Hay momentos inolvidables en esta obra. Ante todo, las distintas veces en las que Witek trata de atrapar el tren desesperadamente, viendo cómo se le escapa de las manos... como si fuera su propia vida. Vida que según su decisiones ira complejizándose o armonizándose. Algo que me gustaría destacar es el sorpresivo final, del cuál no voy hablar, pero sí decir que sorprende hasta en el último segundo. Cada segundo es crucial en "el azar", en un segundo puede cambiar una vida.

 

La perfección estética y narrativa es algo sublime en cada film de este gran director. En este caso el magistral guión fue escrito solamente por Kieslowski - sin su fiel compañero de guión Krzysztof Piesiewicz, hasta ese momento no se habían conocido - la música no fue hecha tampoco por Zbigniew Preisner sino por Wojciech Kilar, que igualmente logra con ella momentos inolvidables, sobre todo en la escena de la estación en dónde se mantiene una música de fondo maravillosa, parece que las notas cobran vida y logran acoplarse con el latido del corazón de uno como espectador. La subjetiva es un recurso muy recurrente en su cine, en este caso es utilizada de manera innovadora. Pasando en un mismo plano de la subjetiva a la mirada espía del espectador. Con este recurso kieslowski nos hace ingresar al espectador tan dentro del personaje, como para sufrir junto con él, siendo sus propios ojos en determinados momentos y luego simples espectadores de sus conflictos y dolores. En "El azar" hay un constante juego de miradas de los personajes, por momentos con el espectador - hablando hacia la cámara e utilizando la subjetiva - y luego cambiando su mirada hacia el protagonista, que aparece nuevamente en cuadro. "El azar" es un film que se debe vivir en carne propia para entender la sensación en la que nos ingresa este gran director polaco. Su complejidad narrativa, al comienzo logra confundir al espectador mostrando imágenes extrañas, pero luego se irán hilvanando logrando ser una historia de lo más redonda y cerrada. Un film que abre debate a la reflexión y a un exhaustivo trabajo de unión de piezas en la cabeza del espectador. Viendo el cine de Kieslowski te das cuenta de que nadie supo ir tan profundo, buscar dentro del alma humana, del espíritu, y plasmarlo en la pantalla de forma tan sublime como lo hizo este maestro polaco. No ha de existir universo más ambiguo, profundo y metafísico como el del cine de Kieslowski, un universo que se regodea y escarba en el alma de sus personajes, buscando allí, nada más y nada menos, que la verdad. "El azar" es un film muy difícil de conseguir pero vale la pena tan exhaustiva búsqueda, un film imprescindible para todo amante del buen cine.

 

Por Ariel Luque

Para Cinevivo

 

 

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