Panorama - Música
Título original: The Man Who Loved Yngve
País: Noruega
Director: Stian Kristiansen
Color: Color
Formato: 35 mm
Reparto: Rolf Kristina Larsen, Ole Christoffer Ertvag, Ida Elise Broch
Guión: Tore Renberg
Fotografía: Trond Hoines
Producción: Yngve Saether
Love Will Tear Us Apart
Música y cine han estado presentes, de manera conjunta, desde el inicio de la historia del BAFICI. Rockumentales, biopics, restauraciones, musicales. Desde que el cine aprendió a decir su nombre, ambas bandas, sonido e imagen, lograron una perfecta conexión que, en casos particulares, ha resultado una experiencia mágica.
El tratamiento del sonido en las películas es una de las características que define a un director de cine como autor. Tsai Ming Lian prefiere que sus sonidos sean únicamente diegéticos (pertenecientes al universo narrado por la película). En cambio, Wong Kar Wai, lleva al exceso el uso de la música como acompañante de sus imágenes poéticas. Ambos han sabido tomar decisiones de autor.
Los cineastas más jóvenes, casi a nivel mundial, al menos a nivel occidental, parecen definir sus nuevos cines a partir de la música. En Argentina, los directores autores de la nueva ola, como Ezequiel Acuña o Gabriel Medina, le dan un lugar vital al rock independiente en sus obras, quizás, espiando lo que ocurre en el cine indie del norte con Todd Haynes o Gus Van Sant. Entonces, sus personajes, entre adolescentes y jóvenes, nunca adultos, cobran vida cuando suben a fondo el volumen. El cine de, para y sobre adolescentes late con la música.
Dos años atrás, se presentó tanto en el Festival de Mar del Plata como en el Bafici, C.R.A.Z.Y. (también conocida como Mis gloriosos hermanos). En la película, la banda sonora era la fuente de expresión del protagonista que vivía aislado, en su propio cuarto, rodeados de posters de Pink Floyd y David Bowie.
En el presente Bafici, escondida entre las secciones del festival, se presenta una especie de continuación de la trayectoria de películas sobre adolescentes/jóvenes + época particular + rock, comenzada por Velvet Goldmine, y continuada por la anteriormente nombrada C.R.A.Z.Y., una película noruega: The Man Who Loved Yngve.
Ampliando su espectro, el film de Stan Kristiansen, se pregunta qué es lo que sucedería si un adolescente, que bien podría habitar cualquiera de estos mundos, que escucha música de Joy Division, de The Clash y de Sonic Youth, un día se enamora de otro adolescente pero fanático de Duran Duran.
The Man Who Loved Yngve propone sonrisas y lágrimas. Habla acerca de una sociedad totalmente conservadora en la que jóvenes diferentes no encuentran lugar de expresión. Utilizando, para ello, la sutil metáfora de la música. Como en Velvet Goldmine, como en Mis gloriosos hermanos. Continuando una trayectoria, una narración acerca de la evolución de una sociedad pero, donde sus personajes, cada vez son más pequeños. Y, sus problemas, cada vez más grandes.
El hombre (el adolescente) del título no se permite amar a Yngve, lo traiciona y lo lastima. O, mejor dicho, su malherido derredor, le impide llegar a ser. Y la locura, literal, se apodera de la narración proponiendo una historia mucho más compleja, mucho más oscura que la de sus antecesoras.
The Man Who Loved Yngve es un film pequeño pero mágico. De esas gratas sorpresas que aparecen de vez en cuando en el festival. Al final, grabado en un cassette, permanecerá, por siempre, el remedio que hemos buscado: un mega compilado que incluye, cuando no, una canción de amor y un Love Will Tear Us Apart.
Próximas funciones
Sábado 4, 22.45h, Arteplex Duplex Caballito 1.
Por Nicolás Sorrivas
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