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Por Carlos Herrera
03-07-2012
Pompeya, de Tamae Garateguy - Reseña
Por Carlos Herrera

Foto Nota


Nueva Pompeya es un barrio ubicado en el límite sur de la ciudad de Buenos Aires, está bordeado por el Riachuelo y se cuenta que en él se originó el tango.

“Pompeya y más allá la inundación…” dice en su letra el tango “Sur” compuesto por Homero Manzi y el apócope de la licencia poética trascendió a la jerga popular y en la actualidad al barrio se lo conoce simplemente como “Pompeya”.

Si bien su nombre se debe a la iglesia en homenaje a la Virgen del Rosario de Pompeya que sacerdotes capuchinos edificaron en el barrio, durante la primera mitad del siglo XX, fue considerado un lugar para el malevaje y los negocios turbios manejados por bandas llamadas en épocas antiguas “comanditas” y que en el siglo XXI se denominan “mafias”.

Constituyó un mundo netamente masculino donde la mujer sólo era admitida para ser la amante de un capo o prostituta en los burdeles de la orilla del Riachuelo.

Ese barrio sórdido y esos hombres rudos e inescrupulosos sedujeron artísticamente a Tamae Garateguy para escribir, junto a Diego Andrés Fleischer, el guión de su película Pompeya, aggiornándolos al tercer milenio.

 

Sinopsis de Pompeya

 

Samuel Goldszer, director de cine, encarga a Juan Garófalo que escriba un guión para una película de gángsters ambientada en Buenos Aires.

El guionista comienza su trabajo y paulatinamente lo ambienta en un recreado barrio de Pompeya que tiene todo el accionar mafioso de hace cien años pero con las vivencias de los años 2000.

Los personajes que va creando son Dylan, un héroe de los bajos mundos: Timmy, su hermano sordomudo; Shadow, un hombre no confiable y mujeriego, y Lana, una hermosa mujer que será el disparador del conflicto amoroso.

Juan sitúa la acción en un barrio de Pompeya ideal, donde se desarrolla una guerra entre dos mafias, la rusa y la coreana, que en sus disputas territoriales envuelven a Dylan en una maraña de crímenes de la que no podrá escapar.

El guionista armó su historia de ficción y tiene que desarrollarla antes que se superponga con la realidad.

 

Crítica a la película Pompeya

 

Ya se ha usado en el cine, aunque no por ello deja de ser atractivo, el recurso de contar una historia que a su vez cuenta cómo se crea una trama , lo que abre un amplio espectro en el que el espectador puede buscar identificación en lo “real”, en la “ficción”, o en ambos.

Sucede en esta película que la directora al contar la historia en dos planos ficcionales simultáneos y casi contemporáneos mediante un montaje un tanto complicado, obliga al espectador a atar cabos para que nada quede suelto en su propio relato, quizá eso sea lo que buscó, pero le sumó el uso y abuso del ya para nada novedoso recurso de una temblorosa cámara en mano que termina por marear. Ese montaje y esa cámara en mano logran, en conjunto, que el espectador pierda la atención, comience a moverse en su butaca y sólo se tranquiliza cuando la cámara también lo hace, pero ya se ha perdido el contenido de algunas escenas.

De todas maneras el mundo mafioso está plasmado con la misma proyección que le dan los diarios y la televisión de la Argentina por lo que la platea puede retomar rápidamente las historias con la ayuda de las escenas en las que el personaje del guionista arma la trama de su ficción porque las situaciones no son complejas.

La vestuarista Celestial Brizuela dio el toque exacto para remarcar el perfil de cada personaje, a lo que se le suma el maquillaje FX de Cez Navotka que logra, afortunadamente, incrementar la expresión actoral en algunas escenas.

 

Un elenco teatral

 

El espectador puede identificar rápidamente a los personajes de esta película porque en el guión están bien perfilados cinematográficamente aunque están actuados de manera teatral, quizá porque para componerlos la mayoría de los actores no ha podido dejar de lado su trayectoria en el teatro independiente argentino donde muchas veces el actor se sobrepone al director.

Se destaca, por tener una composición netamente cinematográfica, la labor del actor Chang Sun Kim, que incluso logró ganar el Premio al Mejor Actor en el Festival de Mar del Plata 2010 con esta película.

 

Conclusión y programación de proyecciones

 

La película Pompeya de Tamae Garateguy puede encasillarse dentro de lo inusual y el público de ese género quedará satisfecho al encontrar un limitado suspenso y una pequeñísima y justa medida de gore. El público general, que busca entretenerse, lo logrará con las escenas de acción.

Este filme se proyecta en el cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635) y los viernes y sábados de julio a las 20, en el Microcine de Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Tiene una duración de 102 minutos y está calificada para mayores de 16 años.

 

Puntaje: 50/100


Por Carlos Herrera
@noticiasherrera

 

© Cinevivo

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